Análisis literario de la novela

Gente que camina Por Raúl Niño Bernal

Análisis General

Gente que Camina, es una novela escrita en estilo de poética literaria, en la cual a través de imaginarios estéticos ampliados por la percepción de sueños, viajes inducidos, evocación de espíritus buenos, diversos mundos, constituyen la narrativa del conjunto de la obra en sus trece capítulos y genera tramas de significado social y cultural de comunidades Nukák poco estudiadas o conocidas por el público en general.

Su autora,  además de acudir a métodos  ficcionales en sus diferentes temas y párrafos en los que se construye una historia de vida humana de emociones, sueños y deseos principalmente por entornos naturales y urbanos, subyace una perspectiva teórica que se interrelaciona en tramas y redes,  temas políticos y de conflicto armado,  procesos migratorios y de desplazamiento territorial que evocan situaciones del recuerdo de una época: Esa tarde, Jeenbúdá´ había regresado al asentamiento de desplazados donde vivió con su familia y otros parientes wayári múnu o gente del río Guaviare, hasta aquel día en que la mujer rubia de mirada risueña y caderas redondas como curvas de río, lo atrapó en una red desconocida para sumergirlo en esa aventura que siempre tuvo dos caras distintas: dulce y amarga a la vez”. Pág. 17

También introduce proceso en los que la colonización de pequeñas urbes dentro de la selva del Guaviare y territorios vecinos,  pone en entredicho la habitabilidad sostenible de los recursos naturales y el uso de estos para el desarrollo local, es decir,  encontramos lugares urbanos o trayectos como la Trocha de los Traquetos,  o la Trocha Ganadera en los que se mezclan actores diversos para la aventura de Jeenbúdá y sus viajes.

Igualmente, el conocimiento cultural vivo de las comunidades ancestrales en su defensa por el territorio se halla en el centro de tensiones y conflictos quizás nunca esperados en el momento mismo de la civilización y colonización de blancos, fuerzas del estado o de otros actores armados por la producción de coca, en territorios de reciente significación en la geografía colombiana.

En síntesis, la novela compromete en sus líneas narrativas un ensayo argumentativo y crítico del conflicto armado en el territorio del Guaviare que sucede desde hace varios años y mediante la poética de una historia del viaje y el nomadismo de los sueños compromete al lector con un conocimiento complementario de fuentes de investigación e información descrita en los medios o diarios de prensa.

Entonces, el título de esta novela, Gente que camina, narra desde la poética literaria enunciada, las formas de habitabilidad de comunidades Nukák, en territorios selváticos y urbanos del sur de Colombia, específicamente en San José del Guaviare, y los departamentos del Meta y Guanía y otros entornos naturales cuyos senderos, caminos y claros,  constituyen relatos de la prosa narrativa que se recorren subjetivamente en el imaginario del lector.

Los acontecimientos, desplazamientos y conflictos que se narran allí, permite explorar y proponer un método de estudio denominado Dromología, el cual proviene de las ciencias sociales para entender el desplazamiento por el espacio natural y como en el caso de los Nukák, de un territorio vasto de límites cosmológicos, de relaciones intrincadas en la naturaleza o de lenguajes cuyos ecos, son los sonidos de los habitantes de la selva, las costumbres y tradiciones culturales que se desplazan por una malla rizomática de flujos imaginarios,  mundos, espíritus de ancestros que influyen en la vida de su protagonista central que es Jeenbúdá.  En esta malla rizomática como la denominan G. Deleuze y F. Guattarí, se hallan los espacios lisos y estriados, es decir nómada y sedentario.  En el espacio liso se pueden analizar los temas del tiempo, los diferentes mundos vivenciales desde la cultura tradicional.  En los espacios estriados, o codificados por los nombres de lugares, incluso de identidad para los colonos y blancos como “cuna de las aguas” haciendo referencia al nacimiento del río Vaupés.

Jeenbúdá  empieza la búsqueda de sus seres queridos y emprende viajes mentales y atraviesa claros, senderos intrincados de vegetación, percibe olores de hogueras, emprende cacerías o dialoga con miembros de su comunidad. Las ilusiones y deseos por una muchacha blanca, rubia y hermosa plantea un viaje por varios espacios, lugares y sucesos cuya temporalidad ilusoria es corta y tentativa, para que se construya en el imaginario del lector aquello que nos describe en detalle la autora, porque nos provee en el escrito un léxico autentico del idioma Nukák. Él, en su viaje imaginario nos conduce por parajes insospechados urbanos o que solo se hallan en la manigua, o en los estados de éxtasis, inclusive en compañía de la mujer blanca y rubia que a veces le acompaña.

“Imágenes fugaces de edificios de ladrillo y calles pavimentadas, de carros que iban y venían con la velocidad del venado y de todo lo que vivió con la muchacha êyu yóre, de cabeza amarilla, allá en la ciudad del otro lado del gran río, se mezclaban en su cerebro como envueltos en una niebla densa. Ahora, de nuevo en territorio conocido y tal vez, a punto de reencontrarse con sus parientes, Jeenbúdá´ dudaba de haber estado en esas tierras lejanas, despierto y con el cuerpo vivo, en compañía de sus tres espíritus. Por momentos imaginaba que, mientras dormía, su espíritu principal se había ido con ella hasta el mundo de los otros, los bapipo. Le confundía un poco, eso sí, la sensación de quemadura que permanecía en la yema de los dedos, como cuando los pasaba sobre la piel suave y casi siempre ardiente de la mujer.” Pág. 18

Para la comprensión de lugares y toponimias o nombres en español y en Idioma Nukák, relacionado con la experiencia local, la autora incluye en su escritura palabras o frases del idioma que resultan innovadores y de gran aporte para el lector desprevenido. Sin embargo para la comprensión de esta narrativa literaria es importante la construcción epistemológica de patrones y nodos para que el viaje nómada a partir del imaginario  y análisis literario denominado dromología, pueda ubicarse en la fantasía, el deseo y dichos flujos recorran la malla rizomática con la energía de los seres de la selva como el tigrillo.

Este método es innovador para el estudio literario porque destaca los estilos de la prosa narrativa, en la novela literaria.  Se trata de un método híbrido de las ciencias sociales que a partir de la metáfora y el imaginario expone una situación del nomadismo humano signado por fuerzas políticas y económicas que hablan de un territorio selvático como escenario de vida de los Nukak en la zona del Guaviare.  También la emergencia urbana de ciudades pobladas por colonos, y otros fenotipos sociales que comienzan a protagonizar el sujeto colectivo de un entorno urbano, cuya reciente aparición en la historia citadina dificulta crear la relación identitaria de poblado o pueblo. Está presente la circunstancia del mercado a la cual se refiere la autora, o el conflicto armado por actores que disparan darditos y provocan el nomadismo, hecho que subyace en la narrativa y describe una situación compleja y adaptativa de un momento específico o situación social de incertidumbre frente a la vida de los pobladores.

El método de estudio que se plantea para entender esta novela, y por tanto en las figuras estéticas del lenguaje,  son las mallas o capas rizomáticas  de dromología para comprender los desplazamientos nómadas de Jeenbúdá, quien transita por los espacios de la mente, el sueño y se camufla en sus recorridos por entornos naturales que se comprenden en la descripción por los sonidos de la selva que él percibe, las aventuras amorosas con una mujer deseada rubia, o por los mismos episodios que enmarcan la búsqueda impulsiva de sus seres queridos por distintos territorios, que a la vez son mundos bajos, intermedios o superiores, en tanto línea de tiempo.

Desde  su rasgo ficcional o literario se inscribe el contexto selvático y territorial de ciudades recientemente creadas que atraviesan por una situación social y de conflicto político en el cual se relaciona a una de las comunidades culturales con mayor condición cultural.  Se trata de los Nukak Makú,  cuya valoración como patrimonio cultura vivo de la humanidad se torna frágil, pues en el inicio de la obra como frase de epígrafe se lee: …cuando muera el último Nukák todo quedará desequilibrado… todo se volverá como pista de avioneta[3], pensamiento Nukák y también espacio liso en el cual la incertidumbre inaugura un cambio, es decir una idea de la evolución en la cual se replantea la dimensión de la cultura como proceso pasivo de la tradición y nos involucra con el nomadismo hacia la aventura de lo desconocido de los mundos.

Las  líneas de tiempo de lluvia, de calor se halla  el acontecimiento, el viaje y los recuerdos, están relacionadas o vinculadas a la tradición del conocimiento ancestral, a la sabiduría de las prácticas de abuelos o mayores, e incluso con sus espíritus para la guianza, el baño, la preparación de chicha de chontaduro, la cocción de semillas, las prácticas de pesca con barbasco, el envenenamiento de espinas o dardos para la cerbatana, la importancia de las porciones de comida de acuerdo con el estatus dentro del grupo, la importancia de poseer y cargar un espejo.  En fin, muchas situaciones que a partir de la costumbre traman significados en el tiempo.  Imágenes literarias encontramos de principio a fin de la obra, retomo del capítulo  Polvo de éoró: “… El nuevo amanecer encontró a Jeenbúda´ recostado sobre el tronco del árbol de mu; parecía impactado por el sonido de su propia voz:  …, Se incorporó un poco para tratar de descubrir un ruido o movimiento, un indicio, alguna revelación, algo que lo sacara de esa incertidumbre. Sabía que era posible. Le sucedió cuando, unas horas después de encontrarse en el parque con la muchacha, bebió cerveza con ella.” Pág. 75

El sur plus de la obra son las imágenes que recrean toda la novela y conecta con la imagen la pulsión del escrito, en ellas se concentra el objeto elaborado con dignidad tradicional por los Nukák, el tono sepia distensiona el recorrido visual y gramatical e inquieta por que la belleza y el lenguaje de tejidos, plumas o cestería poseen la magia visual y atractiva para no desprenderse de la lectura hasta culminar.

Para finalizar, felicito de todo corazón a Marielita por plasmar creativamente a través de la prosa literaria unas circunstancias vivenciales en el territorio del Guaviare, pues en el trasfondo de todo el imaginario literario se retrata la investigación social de comunidades reales en tensión y transición política y Económica, magistralmente escrita como prosa literaria.

También agradecer profundamente la designación como lector y analista de la novela, ya que la prosa literaria es una invitación al conocimiento, a la aventura de lo desconocido porque el mundo ficcional de la literatura es un mundo de lo posible con las poéticas y los imaginarios.  Agradezco también a la Editorial Orbis Traducciones por la publicación de la obra y por la presentación en este recinto, representa una ventana para la segunda edición de ésta y las futuras novelas de Mariela Zuluaga.

Este tema se puede ampliar en el estudio de Gilberto Giménez.  Territorio, cultura e identidad.  La región sociocultural. Págs. 88-132.  En: Barbero, J.M., y otros  (2000) Cultura y Región. CES, Universidad Nacional, Ministerio de Cultura.

Autores del libro Mil mestas. Ver Cap.14 Lo Liso y lo Estriado. Pág. 483.  Editorial Pre-textos. Barcelona 1998

Epígrafe de la novela, frase en la contraportada.

CONTÁCTENOS